Teódulo Legario ¡El Puma Negro!
Le decían el "Puma Negro" por sus atajadas espectaculares, llenas de agresividad y arrojo. Alto, corpulento, musculoso, de brazos y piernas duras como el acero, su físico era impresionante. Algunas veces fue boxeador. Y llegó a obtener el primer título de campeón de un torneo Interbarrios. Hizo diez peleas. Hasta que una noche otro gigante como él lo lanzó a la lona, después de castigarlo hasta el cansancio. Esa noche el box perdió a un mocetón fuerte como una roca, pero el fútbol ganó a un nuevo valor que por muchos años sería el sinónimo de la espectacularidad. Porque esa misma noche Teódulo Legario tiró los guantes al canasto y dijo, colericamente: "¡El box se va al diablo!". En sus años infantiles, Legario había compartido el box con el fútbol. En las canchas pedregosas del Rímac había sido un lento pero batallador interior derecho. Y cuando esa paliza lo obligó a dejar los rings de box, Legario se acordó del fútbol y fue hacia él. Al día siguiente se encaminó a...







