Juan Quispe. En Alianza Lima perdí la tristeza de mi infancia
En el departamento 576, letra "B" del Hospital del Seguro Obrero, un hombre moreno, de gruesos mostachos, se retuerce de dolor. Una vieja lesión ha paralizado su pierna izquierda. Dentro de unos días será operado. De esa intervención quirúrgica depende que JUAN QUISPE vuelva a caminar normalmente, o tal vez quede baldado para siempre. Ese mismo hombre, joven aún, recio, de firmes piernas y un gran corazón, fue hace 23 años el mejor back derecho de Sudamérica. En las canchas del Perú y muchas de América impuso su reciedumbre, su juego impetuoso, su impecable conducta de futbolista y hombre y su romántico apego a la primera camiseta. A los 51 años de edad, con 9 lujos, cargado de gloria y de recuerdos, enfermo y abatido, no es ni la sombra de aquel gigante del fútbol de los años 40. Un antiguo mal ha hecho mella en su muslo izquierdo, aquel mismo muslo que fue motor y corazón de su accionar en las canchas de fútbol "No puedo pararme, la pierna me duele mucho. El tendón se ...







