Farfán del Alianza. Soy una mezcla de Rubén Díaz y Passarella

Todo el plantel de Alianza Lima está sentado en semicírculo en el centro de la cancha. El sol cae a plomo, pero no importa, porque lo que interesa es la palabra del entrenador, Víctor "Pitín" Zegarra.

"Pitín" habla. Gesticula. Su voz es alta y se oye hasta el borde del campo del estadio aliancista, aún cuando la charla está dirigida sólo para los íntimos, que a eso de las 9 a.m. arrancan sus entrenamientos.

Pinturero, hábil, artista, cuando jugador, "Pitín" Zegarra es un hombre serio y didáctico como entrenador.

Por momentos su voz es más baja y no se escucha, pero de pronto se siente que está haciendo entender a sus pupilos la importancia de estudiar al rival.

Y es entonces cuando salta el nombre del jugador de nuestra historia, Tomás Farfán Farfán, un zaguero centro al que muchos entendidos mencionan con gran opción a integrar la selección mundialista.

"Si un delantero va a jugarle a Farfán, un defensa fuerte, dándole la espalda, corre el riesgo de que lo saque de cuajo del del terreno de juego..." dice a los suyos el entrenador que ha vuelto a formar una familia unida en Alianza.

Lo graficado por "Pitín" resume la característica del fútbol de Farfán, quien, según algunos, no perdona ni a los palos del arco.

¿Tú qué dices a eso, Tomás...? le lanzamos la pregunta, como queriendo hacerle una finta a su íntima manera de sentir el fútbol.

Pero el muchacho de 20 años responde con aplomo y garra: "juego fuerte, sí, pero voy a la pelota y sin mala intención. Si actúo así es porque un defensor tiene que hacerse respetar, hacerse sentir".

La defensa de su juego no acaba allí. Tiene varios argumentos más y los expone: "soy franco en mi manera de actuar, por eso pongo la pierna con fuerza, sin buscar el daño al rival". 

“Así juego y así seguiré jugando, y la mayor prueba de que no soy mal intencionado es que en dos temporadas que milito en Alianza Lima, nunca me han expulsado", subrayó.

Señala como características de su fútbol la marca y la rapidez; y a Rubén Toribio Díaz, del Cristal, y al argentino Daniel Passarella, capitán del seleccionado argentino, campeón mundial, como los jugadores que más admira.

Tomás Farfán.

"El 'Panadero' pone fuerza, temperamento e impone respeto. Passarella es un futbolista guerrero, a quien no le gusta perder. Son características admirables de ambos", argumenta Farfán. 

El joven zaguero ha vivido intensamente su corta trayectoria, que a los 16 años lo llevó a Chanchamayo, donde jugó por el Deportivo Francia de Primera División.

El único equipo por el que jugó anteriormente, fue el Real Bolívar, de La Victoria, su barrio de siempre. De allí se fue a Chanchamayo, y hasta allá tuvo que ir Alianza para descubrirlo.

Cuando tenía dos años en el Francia, llegó el cuadro aliancista a jugar un amistoso. Su accionar gustó a Juan José Tan, quién entonces dirigía a los íntimos.

Su ingreso a las filas blanquiazules fue cuestión de días y su salto al primer equipo no demoró mucho. Quien le dio la oportunidad fue el técnico paraguayo César Cubilla, reemplazante de Tan en la dirección técnica de Alianza. "Lo recuerdo como si fuera ayer. Subí al titularato el 14 de setiembre de 1980, en un encuentro contra el Juventud La Palma, al que goleamos por 3-0", rememora Farfán.

Desde entonces se mantuvo en el primer equipo y en su vida privada ha ido cimentándose y logrando madurez.

Los momentos difíciles en provincias, donde estuvo solo, así como las angustias económicas, han pasado.

"Ahora estoy logrando satisfacciones monetarias y no me puedo quejar”, es su comentario.

Farfan tiene aspiraciones de llegar a la selección. Es más, lo reclama como un derecho por sus buenas actuaciones.

El lo dice de esta forma:

"Espero ser llamado por el profesor Tim. Creo que tengo derecho a que me tomen en cuenta, porque estoy destacando en el Descentralizado. Quiero una oportunidad en la selección mundialista, aunque sea de suplente".

Consideró que su estatura no era mayor problema, porque mide 1.70 metros y "porque mi fuerte es el juego aéreo".

En Alianza Lima, es el zaguero para la sorpresa, desprendiéndose desde atrás, en busca del arco contrario. En esa función le marcó un gol al Deportivo Junín, al que su equipo goleó 4-0.

Con los aliancistas tuvo sus primeras experiencias en el extranjero, pues integró el plantel en giras a Brasil y Bolivia.

La corta historia deportiva de este joven, que es el quinto de cinco hermanos y estudió secundaria en la Unidad Escolar Melitón Carvajal, anota también un llamado a la selección juvenil que dirigió Alberto Gallardo.

Fue en enero pasado que lo convocó Gallardo Gallardo para integrar el plantel que debía asistir al Sudamericano Juvenil de Ecuador, al que finalmente no se concurrió por el conflicto bélico de principios de año con los vecinos.

Tomás Farfan aspira a ser profesor de Educación Física y postulará el ingreso a esa carrera en los próximos meses.

Otra de sus aspiraciones, como profesional del fútbol, es llegar a actuar por algún club del extranjero. "Preferiría que fuera en Colombia, porque es una buena plaza y está cerca", arguyó.

Al hablar del buen momento de Alianza, dice que se ha concretado porque hay entendimiento y compañerismo.

"Ya agarramos la onda y hasta el título no paramos" fue su optimista comentario sobre las posibilidades de su equipo, dentro del cual destacó la capacidad de Jorge Olaechea, a quien dijo que admira porque "suda la camiseta".

Concluyó asegurando que el Perú hará un excelente papel en el Mundial de España, "porque hay unión y calidad en el plantel", y agradeciendo a su amigo y consejero Félix Noly, quien influyó mucho en su vida y su carrera deportiva.

*Farfán, Tomás (10 de diciembre de 1981). Soy una mezcla de Rubén Díaz y Passarella. La República, p. 29.

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