Entrevista a Rafael Castillo. ¡Cómo la rompían estos "pichoncitos"!

El "Cholo" Castillo... ¿quién no conoce en La Vic-toria al "Cholo" Rafael Castillo? Llegó al Alianza Lima por línea directa de su padre, don Rafael, que fue el primer "olfateador" de figuras para el club aliancista.

Con el correr de los años el "Cholo" heredó el puesto que dejó vacante su padre. Sus aspiraciones de llegar a ser jugador quedaron frustradas y tomó el rumbo de seguir la huella de ser "descubridor de estrellas".

En los canchones polvorientos o en los potreros, donde el "Cholo" veía partidos entre chiquillos, allí se paraba para observarlos.

Después extendió su radio de acción hacia los colegios victorianos y su "ojo clínico" fue detectando valores.

Si nos ponemos a repasar la lista de "descubrimientos" que ha realizado el "Cholo" nos quedamos cortos en nuestra historia. Por eso vamos directamente a lo que nos llevó a conversar con él. A saber de esta generación brillante de futuros cracks que han dejado un vacío trágico.

En la formación de la mayoría de esos muchachitos que ya habían encontrado la pauta a la consagración, Rafael Castillo tuvo mucho que ver y hacer.

Por eso su testimonio es tan valioso y aquí lo reportamos.

"Estas son cosas dolorosas...tal vez por algunas razones a ciertas personas, como yo, nos afecte más, Respetando por supuesto el sufrimiento de los demás...Pero en mi caso esto es una pérdida irreparable. Es una pregunta que me hago y no tiene respuesta..." 

Rafael "Cholo" Castillo, legendario captador y formador de leyendas aliancistas. Fuente: La República, 14 de diciembre de 1987, p. 20.

"Hasta tengo la sensación que es algo increíble. No termino de comprenderlo...me parece que cada vez que vengo acá, al estadio, los voy a ver. Con sus mismas caras...con sus sonrisas, sus bromas. Compartiendo todo. Viviendo esa etapa tan linda de la juventud...La verdad es que no lo creo. En fin, son golpes que nos hacen sufrir mucho".

Y el "Cholo", con su tono de hablar pausado y sencillo, nos va relatando la historia de cada uno de esos 16 muchachos. De esas 16 vidas que llegaron y crecieron al calor del club victoriano.

"Ve...fíjate, en el grupo habían varias generaciones. Es decir que llegaron en diferentes etapas. Casi todos desde calichines o infantiles. Y todos, casi todos, los traje yo de la mano. Mira...allí está el grupo de "Caíco" Gonzales con "Pechito" Farfán. Después viene la etapa de Willy León, Gino Peña, Sussoni y Casanova que fueron creciendo juntos. Más atracito salieron Reyes, Caverito, "Pa-cho" Bustamante, Lucho Escobar y "Colibrí" Rodríguez —que no viajó a Pucallpa— que son de la misma hornada. Y los más recien-tes en aparecer fueron Chamochumbi, Tejada y Garretón. Con estos últimos salimos campeones juveniles en el torneo "Juan Valdivieso" el año pasado..."

¿Te imaginas?.. todos son "pichoncitos". A ellos hay que agregarlo a Reynoso que se quedó en Lima..."

Pero hay algo interno que desgarra el sentimiento del "Cholo", y es la condición de estos muchachos. Su manera de encarar la vida y las motivaciones y ansias de llegar a alcanzar la gloria.

"Todos estos muchachos son gente modesta. Muchos de ellos cuando llegan a consagrarse, pasan a ser el sostén de sus familias. Esa es la pura verdad. Ha sucedido con casi todos y seguirá pasando, porque así es la vida de un futbolista que llega y triunfa en Alianza. Y en su modo de ser son muchachos de pueblo. Criollos, palomillas, alegres, que les gustaba la salsa, el baile. Pero todos correctos y obedientes. Bien disciplinados. Porque a la hora de hacer bromas, las hacían. Pero a la hora de trabajar, trabajaban…”

Es cuando Rafael Castillo comienza a desgranar las intimidades de cada uno de esos muchachos.

"Allí tienes el caso de "Caíco" Gonzales. Para todos era un símbolo por sus cualidades. Bueno. Bromista. "Caico" era un niño grande, pero por su antigüedad lo respetaban. Porque era especial. Por eso lo querían, porque dentro de su simpleza siempre trataba de darles consejos a los más jóvenes. No te imaginas lo bueno que era. Un tipo lindo. Con un corazón inmenso... él era capaz de quitarse la camisa y dársela a un amigo que la necesitaba..." 

"Caíco" llegó al Alianza a los 12 ó 13 años. Figurate que quería jugar como mediocampista. Pero lo ví muy lento en sus desplazamientos. Como era alto y tenía manos grandes lo puse en el arco y poco a poco fue haciéndose golero. Al principio no le gustaba, pero después le agarró gusto al puesto y allí se consagró. Ahora, para mí "Caíco" ha sido uno de los mejores arqueros, pero no tenía ángel. Todos se fijaban en sus defectos, pero muy poco en sus cualidades. Y hay que ver cómo trabajaba. Se hizo un desafío consigo mismo para llegar al sitio donde llegó. Aparte de eso, no era egoísta. Siempre estaba enseñando a los más chicos. Gran amigo...gran muchacho. Mira, hasta ahora no he querido ir a ver a Mary —su esposa— porque estoy seguro que va a ser un drama, porque yo quería demasiado a "Caíco"

La verdad que el afecto que siente el "Cholo" por "Caíco" debe ser muy profundo, porque nos cambió el viraje de la conversación y pasó a otro capítulo.

"Bueno...ahora está Tomás (Farfán). El llegó al Alianza más o menos a los 16 años. Venía de jugar en un equipo de la montaña. Fue en la época en que dirigía al elenco Juan José Tan. Nos habíamos propuesto buscar nuevos valores y vimos muy buenas condiciones en "Pechito" y dijimos este se queda... Y se quedó. Y de los juveniles saltó al primer equipo...".

"Ahora hay algo especial en "Pechito"... tú tú lo veías en la cancha fuerte y a veces parecía irascible, que imponía respeto. En cambio fuera de la cancha era otra persona, lleno de cariño y bondad. Siempre estaba pendiente de sus actuaciones y le gustaba superarse y me decía "Profe... ¿cómo no me ha visto..?¿estuve bien o mal?". Cuando lo sacaron de la última selección sufrió mucho. Pero en fin se reconfortaba diciendo: "en la próxima no fallo".

La verdad es que resulta difícil hablar con una persona tan íntimamente ligada a estos muchachos. Porque a veces el "Cholo" tiene que hacer esfuerzos para aquietar sus angustias y sentimientos. Para que no le traicione la congoja que lleva metida adentro y que todavía se resiste a creer.

Hasta que pasa a otra etapa de su historia para tratar a dos muchachitos que eran algo especial.

"La carrera de Gino Peña y Sussoni es casi paralela, por eso eran tan "yuntas". Llegaron al equipo cuando eran infantiles. Siempre paraban juntos. Cuando fueron creciendo, y por esas cosas que tiene el fútbol no fueron promocionados como juveniles. Entonces en esa época ya estaba dirigiendo al Gonzales Prada y me los llevé a que reforzaran ese equipo. Eso los unió más todavía. Al año siguiente, como vi que habían progresado, inmediatamente los regresé al Alianza. Y ahí mismo ya aparecieron en el primer equipo…”

"Eran inseparables. Gino con su carácter jovial. Los dos eran juguetones. Siempre se hacían bromas. Su mayor ambición era llegar a jugar en la próxima selección. Y yo estoy seguro que lo iban a lograr porque eran muy luchadores..."

"Con ellos también apareció Casanova, pero tuvo más suerte de salir antes al fútbol grande. El llegó de un clubcito de Lince y desde que lo ví me dijo "este va a llegar lejos". Lo ubiqué como defensa y yo creo esa era su verdadera ubicación. Luego pasó a volante de contención y después como volante ofensivo".

"Casanova tenía mucho temperamento, aunque aparentaba ser sereno, Cuando no le hacían un buen pase o a él no le salía una entrega "hacía hígado". Era picón. Y se ponía rabioso. Se molestaba. Pero cuando acababa el partido cambiaba de personalidad y se volvía el hombre más tranquilo. Sin ponerme en planos exagerados Casanova iba a llegar a ser un gran jugador. Tal vez el mejor de esta generación. Didí le tenía mucha consideración. Imagínate que antes de ir a Pucallpa, Didí lo llamó a él y a Escobar para decirles que les tenía asegurado un contrato para el extranjero. No sé si para Brasil u otro país. Pero esa era la mira de Didí...!”

"Lo que más duele es que Sussoni deja dos hijitos y Gino ya iba a ser padre en estos días...No sé, son cosas duras y crueles…”

Llegan momentos en que el "Cholo" alоjа un poco las riendas de su control. Los evoca y sus ojos hacen agua. Trata de disimular...pero hay muecas en su cara ya curtida por las arrugas que lo delatan. Tal vez esas huellas ahora se noten más profundas. Y tiene razón, porque con sus manos y su especial "olfato" les dio forma de crack a los jugadores aliancistas que para él siguen siendo sus chicos".

"Mira...después ya vienen Cavero, Escobar, Re yes y "Pacho" Bustamante. Todos muy buenos. Tal vez "Pacho" es el que tuvo menos suerte porque siempre andaba con problemas de lesiones...pero tenía mucha clase. Además su carácter era ideal. Siempre risueño. Aceptando las bromas. Obediente. Esos tipos especiales. Y este "Pacho" iba para ser un gran jugador, porque calidad le sobraba...".

"Ahora, fijate, Reyes sólo necesitó una temporada para imponerse. Tranquilo. Con una talla magnífica para el puesto. Con buen golpe de de cabeza...Tú sabes... era hijo de Máximo (Reyes) que fue un gran atleta Y su padre vivía orgulloso de su hijo. Siempre estaba aconsejandolo y guiándolo”

"Con Caverito sucedió algo muy especial... Yo luché mucho para mantenerlo en el equipo. Y es que su talla no lo ayudaba. Era bajito, pero con grandes cualidades. El comenzó como 9 (punta de lanza), pero tuvieron que correrlo al costado de 8 a 10 por su habilidad y además porque era frágil. Pero no le corría al juego fuerte. Era muy valiente... Yo no lo ví, pero me dijeron que frente al Ugarte la rompió. Y eso me hizo sentir orgulloso porque siempre lo defendí".

"Y ni hablar de Escobar...nosotros lo hicimos. Para mí era un fenómeno...Te das cuenta a los 14 años y ya jugaba en primera. Con todos los factores que se puede pedir para llegar a ser crack. En su juego se encerraba la esencia de lo que es el fútbol de Alianza...Con esa habilidad que parece que se hereda de generación en generación...!”

'Tú sabes...era un apasionado por la música. La salsa le encantaba. Todo para él era riumo y fútbol”

"Ahora tengo que hablarte de Braulio Tejada, en mi concepto la más grata revelación y el mejor proyecto que teníamos. Jugaba cualquier cantidad de fútbol. Todavía no se había soltado...en condiciones era especial. Rápido para jugar. Habilísimo. Pateaba los dos pies. Yo lo veía igualito a "Pitín" Zegarra. Y sólo tenía 18 años... Cuando el "Nene" Cubillas venía de Estados Unidos jugaba con ellos y se quedaba asombrado de las condiciones de Braulio. "Este va a ser fenómeno", me repetía el "Nene"..."

"Allí está el caso de Garretón, para Didí la más grata revelación de todos estos chicos Un marcador fuerte. Rápido. Con buena proyección... Solamente tenía un defecto, y era que no escuchaba bien. Tenía problemas en un conducto auditivo. Ya los doctores lo habían detectado y le iban a traer un audífono especial de los Estados Unidos...".

"Willy León demoró en salir porque siempre tenía adelante a un titular que le tapaba el puesto. Pero el próximo año Marcos estaba seguro que la iba a romper. Y Chamochumbi también era toda una promesa que iba camino a ser realidad...!

Ya se agotó el repertorio. El "Cholo" llegó al fi-nal de la lista. Le ha costado mucho contar esta historia. Pero para él era como un deber salir al frente para hablar de estos muchachos que son parte de su vida.

"Es una lástima. Pero tenemos que seguir trabajando. Atrás ya tenemos otro grupo de muchachitos. Todavía "pichoncitos" pero que saben la obligación que tienen que afrontar. Por ejemplo, están Calero, Richard Elguera, Manuel Vinces, Antonio Arguedas...la mayoría con apenas 16 años, con grandes cualidades, Aunque yo creo que todavía les faltaría un poco más para encarar el fútbol de primera..."

La charla había sido larga. Muy importante, porque hasta ese momento el "Cholo" no había querido hablar. Pero esta vez se soltó como si necesitara una válvula de escape para librar la opresión que siente en el pecho…

Rojas, Javier (14 de diciembre de 1987). Entrevista a Rafael Castillo. ¡Cómo la rompían estos “pichoncitos”!. La República, pp. 20-22.

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