Varleiva. Víctor Lavalle, un sorbo del éxito

Una corta, pero brillante campaña futbolística cumplió Víctor Lavalle, el desaparecido jugador Alianza Lima. Por esas cosas inexplicables del destino el zaguero del club victoriano fue objeto de una injusta sanción, y que naturalmente determinó su alejamiento de las canchas. Precisamente, cuando atravesaba por un gran momento deportivo y venía de librar sensacionales desempeños en los escenarios de Santiago y Berlín.

Había formado una excelente pareja con Arturo Fernández, y ambos eran firmes candidatos para actuar en el Nocturno de Buenos Aires, 1937. Lamentablemente, un accidente futbolístico con Jorge Chávez truncó sus esperanzas de estar presente en los escenarios argentinos.

Una jugada fatal dejó como saldo el deceso del playero porteño; en tanto que Lavalle era castigado a perpetuidad y así el fútbol nacional perdía a un valor de probada capacidad. Su nombre fue excluido de la idolatría popular.

Con el back "aliancista" se cometió una tremenda injusticia, ya que la suspensión indefinida lo anulaba para seguir practicando el deporte oficial. Entonces desapareció de los campos de juego su recia figura. Y el club perdió un alto valor.

Fuente: La República, 2 de diciembre de 1983.

Víctor Guarderas Lavalle, su verdadero nombre, dejó los fields con la humilde resignación de quien aceptaba el castigo sin pedir clemencia alguna. Comenzó a jugar fútbol en el "Deportivo Nacional", un clubcito rimense. Después ingresó a las huestes juveniles del "Alianza Lima", y sus notorios progresos lo elevaron al once titular. Previamente, evidenció su categoría de magnífico zaguero en el "tim" de Reserva, y donde actuaban Alejandro Lavalle, "Chevo" Ventura, Juan Criado, Puente, Magallanes, Nitten y otros. La inolvidable excursión a los campos de Chile (1935) le sirvió como trampolín para consagrarse como un buen guardián del pórtico del "Mago" Valdivieso. 

Ya desde 1933 era titular en la zaga íntima, formando pareja indistintamente con Alberto Soria, Juan Rostaing y Narciso León. 

En los gramados trasandinos hizo dupla con Arturo Fernández, y los críticos de allende extremaron sus elogios. Se les llamó la "pareja tempestad", porque en la cancha dieron la sensación de arrasarlo todo con la contundencia de sus atraques y despejes.

Con este cartel fue a los campos de Berlín, y allá reafirmó su prestigio de zaguero guapo y enterado en los recursos para frenar a los delanteros rivales. Era bolo puesto para ir al Sudamericano de Buenos Aires, pero la desgracia le jugó mala pasada. Estamos desandando en la huella del tiempo. Aletea en nuestra memoria la campaña deportiva de este crack que entre 1933-36, exhibió clase, valentía y pundonor. Fue un sólido puntal en la línea defensiva "aliancista" y por eso acaparó siempre la alabanza de la prensa especializada. Es que Lavalle se prodigaba con incansable tesón y defendía las posiciones extremas con altivez y mucho cariño a la camiseta "blanquiazul". 

Lo vimos soberbio en ese match contra Wanderers de Montevideo, y en cuyo encuentro los "grones" golearon al cuadro uruguayo. Seguro, enérgico y pugnaz, Lavalle demostró la fibra de un defensor "que valía oro en polvo". En los duelos clásicos frente al "Universitario", probó también su calidad de un back todo empuje y corazón.

Después del castigo impuesto por la Federación Peruana de Fútbol, el back de los "íntimos" jugó algunos partidos amistosos en canchas de barrio, El desaparecido administrador del campo Buenos Aires (Barrios Altos), el ciudadano japonés don Luis Sekiya, fundó el Deportivo "Víctor Lavalle", y donde actuaban muchos cracks "aliancistas".

En este club fue prolongando su encanto por el fútbol y allá por el 47 colgaba en definitiva los botines. Con el avance de los años debió soportar la ingratitud y una secuela de enfermedades. En 1970 una grave dolencia se apoderó de su organismo y en última instancia le extirparon el pulmón izquierdo. Después de la operación se recuperó un poco, y con frecuencia lo veíamos en charlas con su ex compañeros de club.

Nunca hablaba de "la época triste del pasado", cuando alguien traía al recuerdo aquel suceso fortuito con el fogoso Jorge Chávez. En su rostro se dibuja un poco de amargura, quizás un rictus de rencor por esa injusticia que se cometió contra él, Un drástico castigo que hasta hoy lamentan seguidores del Alianza, como Flavio Sánchez, Luis Rueda Cayetano, Guillermo Ariste, Ernesto Perona, Alberto Mora y Humberto Guerrero.

Sin embargo, de sus labios no brotaba el aguijón de la protesta. Sólo se limitaba a decir "que el fútbol solía deparar malos momentos". En su alma buena no se escondía la maledicencia contra quienes le impusieron una drástica sanción. Así era de generoso este famoso futbolista, y que murió en el mes morado de 1975. Plácidamente se marchó en ese viaje que no tiene boleto de vuelta. Entonces escribimos un réquiem expresando: "Se fue don Víctor Lavalle, pero creemos que su último adiós lo hizo con toda resignación. Así lo conocimos siempre: modesto, humilde y sin complejos; aun en los momentos difíciles en que la vida lo sacudió con los golpes torturantes de la adversidad. Y le sonreía al destino con sus dichos ocurrentes y chispeantes. Don Víctor se caracterizaba por ser un conversador ameno y siempre sacaba a relucir anécdotas de sus épocas como jugador de fútbol. Se fue rumbo a las estrellas, allá en las alturas se habrá encontrado con sus "cumpas" aliancistas: el "maestro" Alejandro Villanueva, el "Cholo" José Morales, Demetrio Neyra, Jorge "Kochoy" Sarmiento, Alberto Montellanos, Filomeno García, Eugenio Segalá, etc. Sus íntimos le decían "Cabeza de gato", y muy rara vez se molestaba. Era un criollo de ley, reilón y pícaro. Y además cantaba bien los valses de Felipe Pinglo Alva; luciéndose cuando entonaba las estrofas de "El Plebeyo" y "Mendicidad".

Varleiva (2 de diciembre de 1983). Víctor Lavalle. Solo un sorbo del éxito. La República, p. 27.

Comentarios

Entradas populares