Eugenio Zegalá. De 1928 al 30 fue la mejor época de Alianza Lima

Fuimos en busca de Eugenio Zegalá, ex-arquero de Alianza Lima, el club que hoy cumple 50 años de fundación. Lo encontramos en el almacén del señor Julio Cisneros, antiguo socio aliancista.

—¿Qué opina del fútbol peruano?—le preguntamos.

—Al cumplir  el medio siglo de existencia del Club Alianza Lima, veo que el fútbol peruano está muy bajo; parte de esta crisis por la que atravesamos es la falta de canchas, la ausencia de muchos de nuestros cracks, la mayoría que están actualmente en Colombia y muy especialmente el estado físico de nuestros futbolistas; ahora son débiles, y terminan los partidos agotados por el gran esfuerzo que tienen que desarrollar por las complicadas tácticas que han introducido en el fútbol últimamente. Eso de las tácticas y sus resultados son relativos, si el deportista no tiene físico no puede rendir en la cancha. La táctica de marcación de hombre a hombre yo la usé desde el año 1919 e introduje en el Perú el juego uruguayo. Porque consideré que era el más apropiado a nuestro medio, es decir el juego pícaro e inteligente, porque es la única forma de contrarrestar a los jugadores fuertes. Hacía mucho tiempo, tres años exactamente que no veía un partido, con motivo del Independiente, un amigo me recomendó que viera a ese cuadro argentino. Y fuí al partido que jugó con su juego de Municipal; me gustó su juego de conjunto ese es el que debemos practicar, porque el equipo se compone de 11 jugadores y todos deben de tomar parte activa en los partidos.

Eugenio Zegalá recogiendo el balón. Fuente: La Crónica.

—¿Qué época considera la mejor del cuadro aliancista?

—De 1928 al 30 fué la mejor —contesta Zegalá— en 1928 hicimos la primera jira a Centro América; jugamos en Costa Rica con Herediano un buen сuаdro, quedamos empatado 3 а 3. En México ganamos al Necaxa-México por 2 a 1. El 2do. match lo hicimos con el Asturias, un cuadro compuesto por españoles que empató con los uruguayos; les ganamos por 7 a 1. Hicimos un total de cuatro partidos y quedamos invictos. Después pasamos a La Habana, donde también jugamos cuatro partidos; todos los cuadros estaban, también, compuesto por españoles y ellos mismos declararon que ningún equipo que no fuera español podía ganar en Cuba. Allá se jugaba con el público, el árbitro, y los linesman en contra. Los Campeones Olímpicos uruguayos tuvieron que abandonar la cancha perdiendo por 2 a 0; era imposible jugar, el público gritaba: ¡leña! Recuerdo mucho que cuando íbamos a jugar el primer match en La Habana, se me acercó un espectador y me preguntó si yo era el portero; sí, le contesté. Después de mirarme un rato entre sorprendido y con pena, me dijo: "No juegue, lo van a matar". Yo era entonces muy delgado. Pero tenía la ventaja que había sido arquero desde la época de Santa Beatriz, donde se jugaba fuerte y todo gol valía. A veces la pelota entraba con arquero y todo. Pardón también estaba con nosotros y había sido un buen basquetbolista tenía estilo diferente al mío; yo le aconsejé que no debía saltar a sacar la bola por alto porque al saltar, en la carga del foward centro y los interiores seguramente caería al suelo y recibiría puntapies, puñerazos, codazos, como en efecto así fué. El primer partido empatamos con "Asturias", a un gol por bando; en el segundo partido, al jugarse la revancha con "Asturias" perdimos por 2 a 0..

En ese match me lesionaron seriamente. La línea delantera rebasó la defensa compuesta por Soria y Saldarriaga que había ido de refuerzo: frente al arco se armó una trifulca, entre el forward y los interiores me dieron golpes por todos lados [...] El tercer partido ya no pude jugar, jugó Pardón y el resultado fue igual, lo lesionaron; el cuarto encuentro también lo perdimos.

—¿Qué tal campaña hicieron con Belgrano?—le preguntamos.

—Belgrano había barrido con todos los cuadros que teníamos —contesta— ganaron al Combinado Chalaco por 4 a 1; al combinado Tarapacá-Asociación de la Liga Amateur por 6 a 1. Buckley fué el arquero en ese partido; el público cantaba: "La tarde era triste, la nieve caía". Como al Alianza y al Progreso le faltaban jugadores, los dirigentes hicieron gestiones y de ambos clubes se formó el Alianza-Progreso. Ganamos al Belgrano por 3 a 2, hicieron los goles, Bulnes, Guillermo Rivero, Kochoy Sarmiento. Pidieron la revancha y quedamos empatados 2 a 2. Desde entonces Alianza contando con Filomeno García y Quintana del Progreso mejoró notablemente.

*Última Hora (15 de febrero de 1951). Zegalá defendió el arco íntimo cuando se hacían goles con arquero y todo. Última Hora, pp. 9 y 13.

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