Luis 'Babalú' Martínez. Quiero estar con los aliancistas siempre
Cuando se desplaza por el campo, da la impresión que lo hace al compás de una marinera o de un ritmo cubano.
Y es que este morenito de labios tan gruesos que parece que fueran a caerse cuando corre, ha convertido los 105 metros de largo y los 75 de ancho del Estadio en su pequeño salón de baile.
Pero con esa picardía innata en él y en la mayoría de los morenos del Perú, con esa rara habilidad para burlar rivales y con ese fútbol mezcla de danza, velocidad e ingenio, se ha abierto las puertas de la consagración.
Y a los 18 años de edad y con sólo 12 meses alternando entre "los grandes" se ha ganado el título del mejor puntero derecho del Perú.
Y es para los aliancistas el sucesor de aquellos hombres que siempre añoran: José María Lavalle y Félix Castillo.
Luis Martínez Méndez, "Babalú", llegó a la primera del "Alianza" tomando el fútbol como una broma, una palomillada, un simple pasatiempo.
Pero ahora que ha triunfado, el muchachito bajopontino toma este deporte como su verdadera profesión.
Y como quiere escapar de la pobreza, se ha hecho hombre, se ha hecho responsable en una edad en que muchos de su barrio aún siguen soñando.
"Yo quiero aprender más y llegar más arriba si se puede para asegurarme un porvenir", expresó.
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| Luis "Babalú" Martínez |
Y lo primero que va a adquirir con el dinero que está juntando y con el que piensa ganar este año, es una casa para su madre.
"Quiero todas las comodidades para mi mamá y para los míos, pues ellos se merecen lo mejor", señaló.
"Babalú", hincha de Félix Castillo, surgió en el Estadio en un partido internacional cuando tenía aún 17 años.
"Debuté frente al Peñarol, luego jugué contra el Vasas y después con el Independiente", contó.
Frente a los argentinos, conquistó su primer gol en ese verde gramado donde desfilan cientos de aspirantes al triunfo, la fama, la estabilidad económica.
"Fue y será un gol inolvidable para mí, pues vencí a Santoro con un disparo en cortada que antes de entrar chocó primero en el palo”, narró.
Los aplausos, los gritos de los hinchas, hinchas, los abrazos de sus compañeros a quienes admira, le depararon la mayor satisfacción de su vida.
En el torneo fenecido, Luis Martinez sobresalió como el mejor en su puesto. Es, por lo que demostró, el número 7 obligado en estos momentos, en una selección.
Para él, todo lo vivido ha sido un sueño. Hasta le parece un sueño el gol que obtuvo ante el "Boys" y que lo considera como el mejor del campeonato,
Y recuerda que Tiriza centró una bola desde la izquierda, cuando Babalú corría hasta el área rosada.
Intuía la jugada, me corrí al centro, levanté la pierna derecha y disparé de voleo. La bola fue a una esquina difícil de atrapar, y, Cárpena se quedó parado”, dijo.
Alegre, conversador, muchacho de decisiones, anunció que este año se matricula en la nocturna de la Unidad “Ricardo Bentín” para iniciar su secundaria.
"Estudiaré de noche para aprender todo lo que saben otros muchachos y si puedo iré un poco más allá", manifestó.
El fútbol, los éxitos han apartado "Babalú" de todo aquello que gusta a los adolescentes.
Y por eso se confiesa cinemero, regular bailarín, un poco goloso para los dulces, y, exigente en su casa cuando tiene deseos de comer un aguadito de pato.
Pero a diferencia de otros muchachos de su edad, afirma que no conoce aún el amor.
"Tengo muchas amigas, pero aún no encuentro una que me comprenda", dijo sonriente.
Pero anunció que así encuentre esa muchacha, no está dispuesto a casarse hasta cumplir los 28 años.
"Hay que asegurar la tranquilidad de un hogar antes de dar ese paso", precisó.
La revelación de "Alianza Lima", el jugador que sobresalió en 1965 al lado de Mifflin, Papu, Sártor, Urrunaga, Oliva, Avalos, Barreto Gómez, Herrera, Ferreti y Flores, ingresó al Alianza Lima hace 8 años.
“Tenía 10 años cuando Rafael Castillo y el ‘Chino’ Pepe, me convencieron para que jugara por los infantiles", expresó.
En "ALIANZA" fue campeón infantil, y juvenil. Luego pasó a manos de Jaime de Almeyda.
Y paulatinamente fue escalando hasta que el entrenador brasileño decidió su debut en la profesional, "Nunca olvidaré ese momento. Estaba nervioso en el camarín y peor me puse cuando salí al campo. Pero en cuando tomé contacto me olvidé de todo”, manifestó.
Toda su vida ha jugado de wing derecho. En varias oportunidades actuó también al lado de su hermano Manuel.
Fue Manuel el primero que apareció en el estadio con el apelativo de “Babalú”. Pero quién le ha dado auténtica popularidad es Luis.
"El nombre de Babalú se origina en la canción que estuvo de moda en un tiempo. En mi casa la cantaban todos y a los dos nos llamaban así".
Babalu es el segundo de sus ocho hermanos. El mayor es Manuel, luego siguen Fernando, Virginia, Martha, Agurto, Ada e Irma.
Pero todos, inclusive Manuel, son hinchas de Luis, el puntero que ante "Botafogo" también mostró su calidad la noche del sábado.
Él es además el engreído de la casa.
“Mi hijo es muy bueno y muy formal. Nosotros rezamos para que Dios lo ayude y lo cuide cuando juega” dijo su señora madre.
El campeón de 18 años, el benjamín del equipo íntimo, es un muchacho agradecido.
"Todo lo que sé es obra de el ‘Cholo’ Castillo, el ‘Chino’ Pepe y don Jaime", acotó
Y señaló que seguirá fielmente todas las indicaciones de su entrenador para llegar a vestir la casaquilla nacional.
"Mi sueño es jugar por el Perú en un Sudamericano o en un Mundial. Ese día me romperé todo por el triunfo”, dijo con esta dicha con que se expresan quienes están seguros de su meta.
Babalu ha ganado hasta ahora en el fútbol 15,000 soles. Pero afirma que no abandonara "Alianza" ni por todo el oro del mundo.
"Quiero estar con los aliancistas siempre. Y quisiera jugar en el Estadio que construirá el Club, para agradecer con mis actuaciones el aliento de la hinchada", subrayó.
En las navidades pasadas fueron muy pocos los regalos que llegaron a manos de Babalú.
Para él, Papa Noel fue un poco ingrato.
Pero esta Nochebuena última, el viejo de larga barba blanca se reivindicó totalmente ante Babalú.
“Tuve todo lo que quise, le di a mi madre y hermanos parte de lo que anhelaban, y además fuí campeón profesional”.
“Ser campeones es algo maravilloso. Todos los saludan a uno y me gusta que en el estadio y en la calle digan ese es Babalú”, agregó.
Luis Martínez, el bailarín con botines con peroles, es un muchacho sumamente feliz.
Tan feliz que no quisiera nunca abandonar un campo de juego ni dejar de correr tras una pelota.
*Semizo, Raúl (10 de enero de 1966). Babalú, el palomilla del fútbol. Correo, p. 12.



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