Juan Quispe. En Alianza Lima perdí la tristeza de mi infancia
En el departamento 576, letra "B" del Hospital del Seguro Obrero, un hombre moreno, de gruesos mostachos, se retuerce de dolor.
Una vieja lesión ha paralizado su pierna izquierda. Dentro de unos días será operado.
De esa intervención quirúrgica depende que JUAN QUISPE vuelva a caminar normalmente, o tal vez quede baldado para siempre.
Ese mismo hombre, joven aún, recio, de firmes piernas y un gran corazón, fue hace 23 años el mejor back derecho de Sudamérica.
En las canchas del Perú y muchas de América impuso su reciedumbre, su juego impetuoso, su impecable conducta de futbolista y hombre y su romántico apego a la primera camiseta.
A los 51 años de edad, con 9 lujos, cargado de gloria y de recuerdos, enfermo y abatido, no es ni la sombra de aquel gigante del fútbol de los años 40.
Un antiguo mal ha hecho mella en su muslo izquierdo, aquel mismo muslo que fue motor y corazón de su accionar en las canchas de fútbol
"No puedo pararme, la pierna me duele mucho. El tendón se me recoge", dijo en un momento de reposo, en el lecho donde recuesta su dolor.
Juan Quispe está hospitalizado desde el 16 de noviembre pasado.
Los primeros aguijonazos de su mal hincaron su recio físico trabajando en la línea de ómnibus Manco Cápaс—Cinco Esquinas.
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| Juan Quispe. Fuente: La República. |
Él es chofer de uno de los ómnibus, desde hace 12 años.
La lesión fue agudizándose a medida que el ex gran futbolista conducía el pesado vehículo a través de los vericuetos de Cinco Esquinas.
Hasta que llegó la crisis. Y Juan Quispe no pudo caminar, ni poner siquiera el pie Izquierdo sobre tierra.
En el hospital, rodeado por sus hijos, dos de los cuales también Juegan fútbol, dijo que espera rehabilitarse "para volver a trabajar y también para volver a los estadios a mirar de lejos el deporte de mi vida".
Los médicos que lo atienden afirman que Quispe volverá a caminar.
En el templo varonil del viejo futbolista fundan sus esperanzas de una rápida rehabilitación.
Porque Juan Qulspe no ha perdido ni la fe ni el optimismo.
En 1942, la prestigiosa revista argentina de deportes "El Gráfico", hizo el balance del torneo sudamedicanó realizado en Buenos Aires. Y calificó a Quispe como "el mejor back derecho del campeonato".
"Es un jugador que une el corazón y el músculo. Que juega como un hombre. Que tiene la gran calidad de los mejores backs de los mejores tiempos" dijo "El Grafico".
Quispe era en aquel año un juvenil futbolista a quien no doblegaban ni la mala intención, ni el juego brusco.
Su gorro rojo era el símbolo de su pujanza.
A los 14 años de edad, quedó huérfano.
Y desde entonces tuvo que enfrentar con valentía a la vida.
Tuvo una niñez de penurias. Y el fútbol resultó para él el espectáculo, la diversión, el entrenamiento que mitigaba su tristeza.
Su primer club fue el "Alianza Bolivar". Allí comenzó a jugar fútbol, pero de interior izquierdo.
Cuando terminaban los partidos en los campos polvorientos de La Victoria, retornaba a la panadería donde trabajaba como ayudante.
Vivía en casa de unas tías y ellas repetían siempre la misma cantaleta:
"No tenemos para comer y gasta los zapatos con la pelota".
Pero Quispe no se arredraba y siempre se escapaba a jugar fútbol. De la delantera bajó a la zaga.
Se estaba moldeando entonces, el gran back de nuestro fútbol.
Quispe se convirtió en jugador del Alianza Lima en 1936.
Desde entonces, el veterano futbolista se mantuvo leal, como un soldado, con la escuadra blanquiazul.
En Alianza Lima, Quispe proyectó su varonil figura morena.
En Alianza Lima encontró el molde de su fútbol brioso y aguerrido.
"En Alianza Lima perdí la tristeza de mi infancia", dijo en el Hospital.
Quispe se convirtió rápidamente en el alma del cuadro, en el símbolo del juego recio que caracterizó al Alianza Lima.
Jugó grandes encuentros hasta consolidar su posición de gran zaguero.
En 1938 fue seleccionado para representar al Perú en los primeros Juegos Bolivarianos realizados en Colombia.
Perú se clasificó campeón invicto. Y del torneo emergió la figura de Quispe.
Tenía entonces 22 años de edad.
Llamado de nuevo para integrar la selección peruana, Interviene en el campeonato sudamericano de Lima. Perů gana el torneo. Y 22 jugadores se llenan de gloria.
En 1941 forma parte otra vez del cuadro peruano.
El seleccionado va al sudamericano de Chile. Y Quispe comienza a brillar en el ámbito sudamericano.
Varios prestigiosos clubes extranjeros le hacen propuestas: River Plate, Banfield, etc.
Quispe rechaza cortésmente las propuestas.
"No las acepté porque me sentía contento en mi país, con mis compañeros de equipo y demasiado vinculado a mi ambiente victoriano", recuerda Quispe.
"Pude ganar mucho dinero. Pero preferí mantenerme en mi país", añade.
En la década del 40 al 50 Quispe pulió su juego. Vigoroso en los despejes, quitaba la pelota con limpieza, реleaba las jugadas con guapeza y se lanzaba hacia adelante, empujando al cuadro hacía la victoria.
Fue su juego un juego varonil y de ofensiva.
Quispe recuerda aquellos años y con voz un tanto temblorosa dice:
"Los mejores centros delanteros con quienes choqué fueron Lolo Fernández, Jorge Alcalde y Valeriano López".
"Ellos fueron para mí los mayores escollos en mi vida de futbolista".
"Los tres eran peligrosos. Habla que batallar para someterlos".
Quispe emite, luego, los siguientes juicios de esos delanteros:
Lolo Fernández: “Era entrador, empeñoso, quebrador de defensas. Había que cuidarlo de lejos. Y cuando iba a rematar había que cerrarle el ángulo. Era un jugador de certeros y potentes disparos que casi siempre tenían sabor a gol".
Jorge Alcalde: "Era lo que debe ser un centro delantero. Inteligente, rápido, técnico, dominador de la pelota. Hacia a la vez de Interior enlace y de punta de lanza. un Jugador completo".
Valeriano López: "Dos grandes condiciones tenía el Tanque de Casma. Era preciso en el pase y tenía un extraordinario golpe de cabeza. En el juego por alto era insuperable. Valeriano pudo ser un extraordinario jugador. Lástima que se perdió tan rápido".
Quispe enfrentó a esos grandes delanteros. Y casi siempre salió victorioso.
Ahora está empeñado en una batalla contra la enfermedad.
Los médicos dicen que Quispe volverá a triunfar porque mantiene su combativo espíritu y su perfil de luchador sin tregua.
*Méndez, Fidel (6 de diciembre de 1965). La pierna que le dió gloria… ahora traiciona a Juan Quispe. Correo, p. 14.



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