El Gran Adelfo Magallanes
Adelfo Magallanes está enfermo... Su mal, una dolencia renal, con ciertas complicaciones, tiene virtualmente postrado a uno de los futbolistas más grandes que ha tenido el fútbol peruano.
Pero don "Maga", el "Bólido" o "Camello" que fueron los apelativos que la hinchada le "colgó" en su época de crack, no sólo fue virtuoso con la redonda. También lo fue y lo será siempre en su calidad humana, en su hombría de bien.
De ahí que, el simple anuncio de su enfermedad haya motivado una gran movilización de las viejas glorias y de quienes fueron sus discípulos, que le preparan un gran homenaje y beneficio.
El homenaje por que se lo merece. Incluso han tardado demasiado en llevarlo a cabo. El beneficio, porque el fútbol, no obstante su indiscutible nombradía, no le dejó más que buenos recuerdos y una legión de admiradores, que poco a poco se fueron diluyendo a medida que su nombre iba figurando cada vez menos en los diarios.
Adelfo fue uno de los "grandes" en una de las mejores épocas del fútbol nacional. Fue crack entre cracks, de la categoría de Alejandro Villanueva, Juan Valdivieso, "Campolo" Alcalde, Lolo Fernández, Carlos Tovar, José María y Víctor Lavalle, etc.
Su dribling personalísimo, con amagues zigzagueantes y a gran velocidad, causaron la admiración de los europeos en la Olimpiada de Berlín.
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| Adelfo Magallanes. Fuente: La Prensa |
Muchos juzgaban cosa de magia que Adelfo "escondiendo" de tal manera el balón, no diera margen a ser despojado. Prácticamente su marcador no veía la pelota. Tan es así, que muchas veces dejaba el esférico y seguía con su accionar cimbreante, seguido de su custodio, que no se había percatado de la treta y sólo reaccionaba cuando se daba cuenta que el juego estaba en otro sector.
Virtualmente mareaba a sus rivales y fue el complemento preciso para la sapiencia de Villanueva y la enjundia de José María. ¡Ah época de Oro de Alianza Lima! como exclaman los viejos hinchas del glorioso conjunto blanquiazul.
Magallanes, llegó al Alianza Lima por una situación fortuita. Se había lesionado el famoso Alberto Montellanos, precisamente al que sustituyó en forma definitiva y los "grones" precisaban de un jugador de calidad para disputar la final de un campeonato contra la "U", allá por la década del 30.
Ninguno de los numerosos suplentes encajaban. Todos se sentían cohibidos por la sola presencia del "Maestro" Villanueva, que por lo demás era exigente al extremo con los que actuaban a su lado. Sobre todo con los nuevos.
Cuenta Adelfo que él no sabía aquello. No conocía la personalidad del gran Alejandro y salió a jugar lo suyo. Sin embargo, pronto "Manguera" lo haría volver a la realidad. Precisamente cuando se estaba recreando ante un rival. "Te hemos traído para que nos ayudes a ganar el partido, no para que te entretengas...", sentenció el "Maestro".
Sensible y tímido, Adelfo, no obstante haber sido el gestor directo del triunfo de Alianza Lima en aquel encuentro que le valió la conquista de un título, se hizo la firme promesa de no volver más. Su amargura se la llevó a los montes de su Cañete querido, donde después de muchas andanzas y averiguaciones de los dirigentes y algunos jugadores victorianos, pudo ser ubicado.
Después, las frases amistosas y peculiares de Villanueva lo harían cambiar de opinión. Y de ahí precisamente surgieron los "Íntimos" de La Victoria.
Todo el continente gozó con el show de "Don Maga". Recibió ofertas de Brasil, Chile. Los franceses le pidieron que fijara la cifra que él quisiera, para quedarse a jugar en París. Pero ya Alianza Lima se le había metido muy profundamente a Adelfo. "No cambio a mi club por todo el oro del mundo..." Era su respuesta que, con el correr de los años, se tornaría en remordimiento, por no haber sabido asegurar su porvenir y el de los suyos.
Contratos por sumas exiguas que hoy día llaman a risa no le permitieron ahorrar más. Además, era la época romántica del fútbol, en que no había mayor satisfacción que ser ídolo y sentirse como tal. Su nombre era glorioso y no tenía tiempo ni deseos de preocuparse por lo que vendría más tarde...
Luego, cuando se sintió sin la velocidad ni energías suficientes se retiró. Y lo hizo silenciosamente. Nunca dijo no juego ya más. No tuvo despedida alguna. Y que bien que se la merecía...
Estando aún como jugador pasó a ser entrenador de Alianza Lima.. Sabía mucho de fútbol, pero su problema era poderlo transmitir a sus pupilos.
Sus comienzos fueron difíciles. Ya había aparecido el extraordinario Carlos Gómez Sánchez, y jugaban el "Patrullero" Gonzales y Legario pero el cuadro no caminaba. La hinchada se desesperaba. Adelfo seguía cruzando con su caminar pausado, con el tronco encorvado —de ahí lo de Camello— por delante de la tribuna sur, rumbo a los camarines. Escuchaba gritos hostiles. ¡Qué pronto se había olvidado su hinchada más incondicional del ídolo!
Pero vino la revancha del Adelfo entrenador, con la aparición de Félix Castillo, Emilio Vargas, Cornello Heredia y "Chupón" Castillo. Más tarde Carlos Lazón, Guillermo Delgado, Huaqui Gómez Sánchez y luego los jales de los "compadres" Valeriano, Barbadillo y Vides Mosquera.
Alianza Lima había vuelto al esplendor de la época de Villanueva, Magallanes, José Maria, Valdivieso, etc. Se discutía la capacidad de técnica de Adelfo, pero el cuadro era una máquina. Y es que los jugadores no sólo jugaban para el club. También lo hacían para Adelfo y en qué forma...
Ese mismo respeto, esa admiración por quien fue grande dentro y fuera de la cancha quieren mostrarle ahora su ex compañeros y discípulos a Don Adelfo ¡Y vaya si se lo merece…!
*Alcántara, Guillermo (13 de febrero de 1971). El gran Adelfo Magallanes pasa por un mal momento. La Prensa, p. 2.



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