Don Cornelio. Un bombón que marcó época como capitán
¡Don Cornelio Heredia...! ¿Quién no lo recuerda con su parsimonia para jugar al fútbol. Su elegancia. Su señorío y, sobre todo, su caballerosidad? Nadie ha logrado, por esos méritos, destronarlo de su categoría de símbolo de Alianza Lima entre las décadas del 40 al 50.
Llegó al Alianza Lima en 1946 y se mantuvo en primera línea hasta 1961. Fue uno de los grandes capitanes de Alianza Lima. Uno de sus grandes "halfs" de todos los tiempos.
Su gran calidad lo ubican como uno de los integrantes del "Equipo Ideal" del Alianza de todas sus épocas.
Trabajaba en Chincha, en 1946 cuando su suerte cambió radicalmente al llegar hasta él su amigo Elías Espinoza, quien lo invitó a venir a Lima para jugar por Alianza.
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| Adelfo Magallanes junto al equipo aliancista campeón de 1954. |
"Fue una sorpresa enorme. Ni me imaginaba. Era sábado y mi debut fue al día siguiente, en un cuadrangular donde Alianza jugó contra Chalaco. Yo jugué de marcador y en un choque con el wing Lurita, me rompí la ceja y se me hinchó mucho el ojo".
Fue vendado y regresó al campo. Su rendimiento fue aceptado por el entrenador Adelfo Magallanes; pero al retornar a Chincha, la mamá de Cornelio se negó a darle permiso para jugar en Lima, al verlo en lamentable estado.
Cornelio, que ya tenía 26 años de edad, aceptó respetuosamente la decisión materna. Pero el entrenador de los "Bombones de Chincha", Domingo Arrillaga, fue contratado por los "Diablos Rojos" de Chiclín. Y se llevó a Heredia a Trujillo.
Jugó tres buenos partidos e hizo contrato informal con ese equipo. Pero al regresar a Lima, tropezó de casualidad con Magallanes quien lo llevó a la presencia del Presidente de Alianza Lima, don Augusto Mulánovich.
Mulánovich le pidió jugar por Alianza. Cornelio se negó porque ya tenía compromiso con Chiclín. Don Augusto insistió: "Patrullero" Gonzales estaba enfermo. Alianza necesitaba un half. "Los Diablos Rojos" le habían extendido una tarjeta por intermedio de su Presidente, el señor Larco Herrera, donde se decía que Heredia "era" propiedad del club.
Mulánovich solucionó todo con un gesto: rompió la tarjeta e hizo "desaparecer" el compromiso entre Heredia y el club chiclinense. Luego le prometió que Heredia iba a ser incluído en el equipo que viajaba a Chile al término del campeonato.
Entonces, Heredia cambió de opinión y firmó su primer contrato. Eran 500 soles por tres años y 300 soles mensuales. Algo que protestó don Cornelio y le respondieron que era la misma suma que recibirán Félix Castillo y Emilio Vargas, que ya estaban jugando en el club. Frente a eso, aceptó y se quedó.
Alianza cumplió: lo incluyó en el equipo que fue a Chile y "Don Corne" estaba dictando cátedra de fútbol en el sur, cuando le llegó una orden telegráfica desde Lima: "Vuelva a Lima en el primer avión. Está incluído en la Selección Nacional que va al Sudamericano de Guayaquil de 1947."
"¡Casi me muero! ¿Se imaginan? Debuté contra Argentina y le íbamos ganando por dos goles a uno, convertidos por dos goles a uno, convertidos por Carlos Gómez Sánchez. Me tocó marcar a un jugador muy famoso, Boyé. Pasarán muchos años para que Argentina tenga una Selección como aquella de Guayaquil".
Los recuerdos de Heredia se van organizando. La charla se torna amena, con la sonrisa contagiosa y amiga del gran Cornelio. Estábamos en la comodidad de su casa, en Balconcillo,
—¿Cuáles fueron tus primeros amigos en Alianza?
"Félix y Vargas, mis paisanos. De los limeños, me aconsejó mucho Carlos Gómez Sánchez. También Tito Pedraza y Félix Fuentes".
A continuación, Heredia nos da su opinión acerca de la característica fundamental de Alianza: la gran camaradería que existe en la institución:
"Lo primero que me llamó la atención fue la gran amistad que había. Los partidos continuaban con una frejolada..."
—¿Y los entrenamientos eran como ahora?
"Eran rigurosos. Magallanes nos entrenaba desde el martes al viernes, de 3 a 6 de la tarde, en Higuereta, el Barrio Obrero de La Victoria o la Guardia Republicana".
—¿Qué recuerdos tienes de esa primera gira tuya con Alianza a Chile?
"Recuerdo especialmente el partido contra el campeón Colo Colo. Nos ganaba 2-0 todo porque Carlos Gómez Sánchez se había peleado con Legario y se había plantado en la cancha. En el entretiempo se amistaron ambos y Carlos se lanzó a jugar. Le volteamos el match a los chilenos por 3-2".
—¿Y qué significó Alianza en tu vida?
"¡Fué algo así como la gloria! Llegué a un equipo muy unido. Hasta ahora queda esa amistad entre todos nosotros”.
—¿Cuántos años jugaste en Alianza?
“Nada menos que 15 años, durante los cuales gané cuatro campeonatos y tres subcampeonatos”.
—Una gran satisfacción, Cornelio…
“Sí. Mientras estuve en Alianza no gané dinero, pero sí una gran amistad y el halago que haciendo cuando por las calles me reconocen como ex jugador”.
—Bien, pese a todo, ¿sigues entonces aliancista?
“¡Por supuesto! A mí nadie me saca de encima todos los años que le di Alianza. Si no juego ahora, al menos disparo en defensa de Alianza. ¿Que el equipo actual no convence? Yo respondo que los puntos se ganan con triunfos y los triunfos con goles”.
—¿Tus mejores momentos en Alianza como jugador?
“Siempre los tuve cuando jugué contra la “U”. Cuando me enfrentaba a grandes cracks como Terry y Gilberto Torres. Esos clásicos eran de oro. Nos desconocíamos”.
—Pero siempre dentro de la corrección, ¿no? Porque tú tienes fama de no haber sido expulsado jamás por un árbitro.
Don Cornelio ensaya una amplia sonrisa que deja traslucir una doble hilera blanquísima de dientes, Es que hemos dado en el clavo, en su mejor orgullo como gran jugador.
"Si, una vez fuí expulsado injustamente por Mr. Dean. Pero los espectadores, de todos los costados del campo, protestaron y parecía que iban a destrozar el Estadio. Entonces, Mr. Dean me dijo: ¡Quédate Cornelio! Después, ni siquiera me han amonestado en un campo de juego".
—¿Y recuerdas algún campeonato, en especial? Otra vez le dimos en la yema del gusto:
"Sí, teníamos seguro el subcampeonato. Tabaco iba a campeonar. Alianza viajó a Guayaquil a un cuadrangular. Tabaco jugaba aquí con Iqueño y al señor Souza Ferreyra se le metió en la cabeza que campeonamos. Prometió al Iqueño una comida y tres mil soles si le ganaban a Tabaco. ¡Ganó Iqueño! Entonces, nos mandaron llamar de Guayaquil para definir con Tabaco el título".
Don Corne parece que estuviera todavía en la cancha:
"Tabaco nos ganaba 2-1 al terminar el primer tiempo. Nadie se explicaba eso. Teníamos un equipazo: Paredes, Enrique Velásquez, Guillermo Delgado y Garrido; Goyoneche y yo en la media. Y adelante Félix, Barbadillo, Roberto, Vides y Huaqui".
"En el camarín nadie hablaba. De pronto nos llamaron para reiniciar el juego y ya salíamos cuando Magallanes nos detuvo con mucha energía. Habló duro y le dijo a Vides que Alianza le había pagado muy bien. Y a todos les dijo: si no ganan, dejen la chompa en el campo y váyanse a sus casas".
"La verdad es que la camiseta de Alianza pesa mucho. Magallanes nos dio en la noble. ¡Ganamos el partido 4-3!".
—¿Quién es a tu juicio el jugador-símbolo de Alianza de todos sus años?
"Adelfo Magallanes. Fue bueno como jugador y como entrenador. Era una excelente persona. Después de cada triunfo en el extranjero, salíamos con él y volvíamos con él. Lo conocíamos y lo respetábamos. Jamás estaba resentido. Siempre alegre y comunicativo".
—Don Maga te escogió como capitán de cuadro, ¿no?
"Si. Fue un honor tal vez por ser correcto y disciplinado. Me sentía como dueño del equipo, responsable de él".
—¿Qué recuerdos tienes de esa etapa de corrección tuya?
"Una vez, Patrullero Gonzales me dijo que bajara a Vides dándole una patada. Me negué. Lleno de ira, Patrullero me lanzó una bofetada en el camarín. Yo reaccioné tranquilo y le dije a mis compañeros que no tomaran actitud alguna. Le dije que Vides era un jugador hábil y con habilidad tenía que marcarlo. Y le pedí que no se preocuparán. Que cada cual marcase a su hombre. Yo iba a hacerlo con el mío. Eso convenció a todos. Salimos al campo, anulamos al Municipal y ganamos. Al final, se me acercó Patrullero y me pidió perdón".
—¿Tu equipo ideal de Alianza de todos los tiempos? Mira el nuestro Valdivieso; Julio Quintana, Juan Quispe, Guillermo Delgado y Domingo García; una volante con Chocolatín, Cubillas y Carlos Gómez Sánchez; y adelante Félix, Villanueva y Huaqui.
"Es tu idea. No quisiera opinar sobre integrantes de un equipo ideal. Para mí han habido figuras excepcionales en Alianza. Tal es el caso, en mi tiempo, de Félix y Huaquí Gómez Sánchez. Antes que Huaqui, Tito Pedraza. ¿Y Guillermo Delgado?, nadie como él en su puesto. ¿Y Vides?... fabuloso".
Si, hay discusión, la habrá siempre. De lo que no habrá discusión es que el puesto de mediocampista o "half" o "volante" en el Equipo Ideal del Alianza de todos los tiempos, lo tiene en propiedad un excepcional jugador, Cornelio "Chocolatín" Heredia.
Suyo es el puesto, don Cornelio.
*Heredia, Cornelio (1976). Un bombón que marcó época como capitán. el íntimo, pp. 64-65.



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