Rafael Castillo. Arquitecto de cracks. Así formé a Cubillas
"El crack nace, no se forma. El niño responde a una inclinación natural para jugar al fútbol. Todo lo que hace con un balón es producto de su emotividad. Lo que no puede distinguir con rapidez es entre defecto y virtud..."
Rafael Castillo. Toda su vida dedicada al fútbol. Hace veinte años que está al frente de las divisiones inferiores de Alianza Lima. Es un personaje que transita en el anonimato. En el silencio de una tarea hecha con toda la fuerza del sentimiento. Transmitiendo todos los días el importante valor de una gran familia. En sus manos se ampara el futuro de Alianza.
"No todos son cracks. Para muchos el quedarse en el club significa una larga espera, cuando se ven superados por otros. Cada uno va conociendo lo que vale frente a un balón. Unos se van, otros se quedan..."
Castillo heredó el cargo de su padre. Compartió con él momentos vitales en la aparición de los grandes jugadores de Alianza. Pero su historia parece comenzar con el descubrimiento de Teófilo Cubillas.
![]() |
| Rafael Castillo y Teófilo Cubillas. |
"Todos llegan como llegó "El Nene". Asustado y temeroso cuando cruzan la puerta. Hasta que poco a poco aparece la alegría contagiante del juego Cuando el niño toma confianza es cuando aparecen sus cualidades".
Lo que pasó con Cubillas, antes de ser reconocido como crack, es un claro ejemplo de cómo se produce el descubrimiento de un astro.
"Cubillas desde que llegó, mostró lo que valía. Le gustaba mucho driblear y amagar por todo el campo. A los 15 años lo dí, a conocer a los directivos pero se mostraron indiferentes. No me creyeron que tenía un extraordinario jugador.
“Cuando "El Nene" fue llamado a una selección de juveniles lo tuvo el paraguayo Fleitas Solich. Al verlo, dijo a los directivos que sería el mejor jugador peruano de todos los tiempos. Recién lo fueron a buscar… Cuando le ofrecieron pagarle ocho mil soles para quedarse, porque lo quería el Ciclista Lima, yo le aconsejé que pidiera quince mil. Y Alianza se lo tuvo que pagar…”
El resumen de su experiencia lo hace para demostrar una sola cosa: Cada vez son más escasos los cracks. Castillo cree que es importante la creación de una Escuela de Fútbol para jóvenes donde se puedan mejorar sus virtudes.
"Los jugadores para el fútbol tienen virtudes y defectos. Al niño se le tiene que enseñar a desarrollar sus virtudes y eliminar sus defectos. Porque no todos son como Cubillas. Por eso es necesaria la Escuela, реro hace falta dinero en los clubes. Mantener una escuela es muy costoso".
En sus veinte años de trabajar en las divisiones inferiores y de indagar campos extraños en busca de un crack, Rafael Castillo sigue a la espera de contar alguna vez con un equipo juvenil de grandes jugadores.
"Para tener buenos jugadores es importante saber orientarlos en todo y se le tiene que dar todas las facilidades, para que no renuncien tan fácilmente al club. El futuro de todos los grandes equipos está en las divisiones inferiores" dice casi gritando para que todos lo escuchen.
*Castillo, Rafael (17 de noviembre de 1981). Así formé a Cubillas. La República, p. 28.



Comentarios
Publicar un comentario