Waldir Sáenz. Un potrillo que crece

Dime, Waldir, ¿qué opinas de aquellos que te endiosan?

Muchas especulaciones se crean cuando surge un jugador con cualidades: "es el nuevo caudillo", "llegó la estrella que tanto se esperaba", y frases por el estilo que muchas veces resultan contraproducentes, sobre todo cuando el blanco de las loas es un jugador joven, con muchas condiciones, pero también con un largo camino por recorrer. Y si el individuo no está psicológicamente preparado, puede ser que quiera apresurarse y "correr" en vez de "caminar"...

Soy consciente de que últimamente la prensa comenta mucho de mi persona, de mi juego. Yo estoy muy agradecido con todo esto, pero pienso que los medios, así como te alzan, también te pueden hundir profundamente, y creo que allí está el gran error. Aún tengo un futuro por delante y me falta mucho para ser grande. Para eso estoy trabajando y deseo tomar las cosas con calma.

El dominio de las dos piernas debe ser uno de los puntos que debes perfeccionar..

Definitivamente. Le doy bien con la zurda, pero la derecha debe hacerse más fuerte. Eso llegará con el tiempo.

Juan Jayo, César Cueto y Waldir Sáenz.

¿Por qué no te dieron la oportunidad cuando el equipo necesitaba un hombre con tus condiciones?

Cuando jugaba en los juveniles de Alianza Lima el profesor Rafael Castillo me promovió al equipo de mayores, en ese entonces entrenado por el técnico argentino Pedro Dell'acha. Él accedió y empecé a entrenar. Transcurrían las fechas y no me tomaban en cuenta, estaba relegado, ya que Dell'acha prefería alinear a los extranjeros, caso Villazán, de Souza, que al final resultaron improductivos para los planes del plantel.

¿Por eso regresaste al equipo juvenil? 

Sí. Yo estaba muy aburrido y sentía que me estancaba. El profesor Castillo captó mi insatisfacción y me regresó al juvenil. Pero no fue por mucho tiempo. El entrenador chileno Miguel Angel Arrué me incluyó en el equipo titular desde setiembre de 1992.

¿Estabas en desacuerdo con tanto extranjero?

Totalmente. Se trajo a muchos extranjeros y no se confió en el elemento nacional. Los resultados fueron desastrosos para la institución y no existía un equipo estable. Ahora las cosas son diferentes, la mayoría de los jugadores que integra el nuevo Alianza Lima han salido de las canteras del club. Sólo contamos con un foráneo, Washington Ayres.

¿Piensas que la historia será diferen-te en este Descentralizado?

Si bien es cierto que el campeonato recién comienza, no dudaría en afirmar que este año estamos para el título. Hemos empezado con el pie derecho y el elenco se encuentra sumamente motivado. Este equipo tiene algo especial, que es la preparación física que quiere implantar el profesor Acevedo. El nos enseña cómo aprovechar la velocidad en el momento preciso, el movimiento de brazos y piernas. En el partido contra Sport Boys dimos muestra de ello, porque la mayor parte del encuentro lo jugamos con diez hombres y salimos victoriosos.

Como todo jugador, debes estar pensando en la selección...

La selección es algo especial, es un deseo muy aparte, por eso no puedo tomarlo a la ligera. Vestir la casaquilla nacional es un reto que conseguiré en la medida que mi juego evolucione. Tengo la ventaja de contar con 19 años y un gran porvenir.

¿Cómo definirías tu juego?

Mi juego es típico del fútbol sudamericano, basado en el buen toque y dominio del balón, así como la picardía; además, siempre trato de aprovechar las oportunidades que se tejen en el área rival.

Dile algo a la hinchada blanquiazul... Les pido calma. Este año los resultados serán diferentes. Hemos comenzado bien y les prometo que daremos todo en la cancha para brindarles, después de muchos años, la vuelta olímpica que significará el retorno de Alianza Lima a los años maravillosos.

El ya popular "potrillo" Sáenz tuvo que hacer un alto a sus actividades y acceder al ingenioso lente de ESTADIO, que en esta oportunidad lo condujo al Hipódromo de Monterrico para encontrarse con sus "hermanos" y posar junto a ellos…

*Rodríguez, Marco (18-22 de marzo de 1993). Waldir Sáenz. Un potrillo que crece. Estadio. El primer semanario deportivo del país, pp. 8-9.

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