Letelier, Quiroz y Huerta. Chilenos jugaron con alma, corazón y vida

Eran jugadores chilenos pero parecían más "íntimos" que cualquiera porque dejaron en el campo algo que a muchos les falta en el fútbol: alma, corazón y vida.

Fueron tres pero al final parecían que eran todos, porque arengaban, gritaban ¡Alianza Corazón! que llegaba hasta las tribunas.

Letelier, Huerta y Quiroz, resultaron bases importantes en el triunfo del nuevo Alianza. Pinto no estuvo en el campo, pero desde el lugar de los suplentes arengó a todos sus compañeros.

Ellos vivieron un momento de gran emoción. Fueron protagonistas del renacimiento de Alianza. De este nuevo Alianza que asoma, desde las cenizas.

Letelier: “Ya soy Alianza”

José Letelier levantó los brazos en alto apenas el árbitro Carlos Montalván decretó el final del partido histórico. Alianza había vuelto a nacer.

Era una alegría, desbordante, llena de emoción. Una alegría que buscaba una respuesta entre esos miles de aficionados que colmaban el coloso de Matute.

Sin embargo, no sólo levantó los brazos, sino que corrió el campo de punta a punta llevando consigo un enjambre de pequeñuelos hinchas de Alianza que pugnaban por tocarlo.

Letelier, Quiroz, Pintó y Huerta en la portada de la revista Triunfo.

Nos hizo acordar al desaparecido Marcos Calderón, cuando ganaba un clásico. Eran momentos de júbilo.

"Fue linda, espontánea la reacción de la gente. Yo estaba alegre, lleno de felicidad, corría como un loco. Son momentos inolvidables".

Ayer lo recordó, como si hubiera ocurrido el hecho minutos antes.

La puerta del camarín "íntimo" se abrió para dar paso a su figura largirucha ataviada con un short blanco y un polo del mismo color.

Dio un respiro y dijo: Pienso que reaccioné de esa manera porque me sentía feliz, me sentía ganador. Y también por otra razón: "había ayudado al triunfo del equipo".

Siguió caminando, a paso seguro. Salió del estadio y la gente comenzó a seguirlo. Querían un autógrafo.

"El partido fue difícil. En el primer tiempo las cosas fueron normales pero en el segundo se complicó con el gol que llegó por una falla personal. El sol me molestó en la jugada".

"Pero mejor no quiero acordarme de eso", comentó.

Pero lo vivido no es toda la felicidad de Letelier.

Apenas transcurrida una hora del partido tuvo el contacto con su familia en Santiago de Chile.

"Me llamaron por teléfono como locos. Ellos ya sabían que habíamos ganado y que la gente nos había ovacionado".

Cuenta que habló con su papá Manuel, su mamá Edith y su hermano menor.

"Querían saber detalles del partido. Yo les decía muchas cosas. Por ejemplo lo maravilloso que había jugado Cubillas y Huerta, Quiroz, Illescas y todos los chicos".

—¿Qué preguntaron sobre tu actuación?.

—“De todo. Cómo fue el gol del Bolognesi. Si estuve en una tarde brillante. Si me puse nervioso. Si la gente me ovacionó".

—¿Qué dijiste?

—"La verdad. Que nos trataron de maravilla. Que fuimos aplaudidos. Que la gente siempre estuvo con nosotros".

Letelier, sin lugar a dudas está feliz, sigue feliz... Se le nota en su rostro. En su caminar, en sus gestos.

Pero dentro de esta felicidad también hay tiempo para la meditación: "Doy gracias al Señor por haberme dado confianza".

Fue su primer partido oficial en un equipo profesional. Pero vaya a saber qué cantidad de elogios recibió: Letelier sin lugar a dudas entrará en la historia del fútbol peruano.

Quiroz “inolvidable”

A Parko Quiroz no le importó el tremendo planchazo que recibió en el primer tiempo ni tampoco el dolor intenso que le ocasionó ese golpe. El sólo quería seguir jugando.

—"Hubiera sido una locura de mi parte pedir cambio justo cuando el equipo todavía estaba jugando los primeros 30 minutos".

Cuando volvieron al campo los jugadores en la segunda fracción, mucha gente pensó que Quiroz se quedaba en los camarines.

¡Pero qué corajudo que fue! ¿Puedes seguir jugando?, le preguntó Castillo ¿Yo?. Pues claro profe", contestó.

—"Me dolía un poco la pierna, pero hacía el ademán que estaba bien. Me hubiera matado si decía que estaba mal".

Las consecuencias de esa fuerza de voluntad y deseos de jugar hasta las últimas consecuencias, se notaron ayer. Cojeaba visiblemente.

—"Es un poco de dolor, pero voy a estar bien para el jueves", subrayó en tono firme.

—¿Qué te pareció el encuentro del domingo?

—"Maravilloso. Nunca pensé que iba responder de esa manera el aficionado. Alianza tenía que volver. Y volvió. Esto es importante para todos".

—¿Contento?

—“Contento es poco. Estoy feliz. Y daría hasta mi vida para que esta felicidad sea compartida por toda la gente”.

—¿Es lo mejor que diste? 

—"Yo, soy un jugador más dúctil. Siempre salgo jugando. Apoyo el ataque y voy en busca del cabezazo cuando hay tiros de córner. Esto lo haré con el transcurrir de los partidos".

Huerta: “Parece un sueño”

—"Oye Pancho, tú sí que te pasaste", fue el comentario directo que vertió un aficionado justo cuando Francisco Huerta ingresó al camarín luego de culminado el partido.

Huerta sonrió emocionado. Y más aún cuando el "Cholo" Castillo le tocó el hombro para felicitarle por su gran faena.

—"Gracias, muchas gracias", atinaba a murmurar el serio y correcto jugador chileno, que con apenas 20 años, ha deslumbrado al público peruano.

—"Jugó como si fuera uno de los nuestros", dijo Juan Illescas, sentado en el camarín, luego de ducharse y saborear el triunfo del nuevo Alianza.

"Pancho", como lo llaman ahora con cariño, salió del estadio casi a las siete de la noche. Llegó al Hotel Continental con una amplia sonrisa.

—"Estoy contento por las cosas buenas que me ha pasado", comentó al portero que se encontraba justo a escasos metros de la administración.

Y aunque no recibió llamado de su familia, de todas maneras gozó a lo grande con este triunfo del equipo "íntimo" porque fue protagonista de una tarde gloriosa.

—"El partido fue difícil. Por momentos pensé que terminaba empatado. Pero vino esa jugada magistral de Cubillas. Ahora el triunfo nos permite seguir trabajando con tranquilidad".

—¿Qué sintió cuando la gente comenzó a aplaudirle?

—"El corazón quería salir. Era como para ponerse a llorar. Pienso que nunca voy a poder retribuir ese cariño mostrado con honestidad".

“Pancho”, como le dicen compañeros, trabajó ayer como todos los días. Para él no hubo descanso.

*La República (5 de enero de 1988). Chilenos jugaron con alma, corazón y vida. La República, pp. 36-37.

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