Adelfo Magallanes y Cornelio Heredia nos cuentan su historia. Alianza: alma y pasión
Alianza Lima nació una noche del 15 de febrero de 1901 cuando la ciudad de los Reyes no contaba ni siquiera con medio millón de habitantes. Su creación, paradójicamente, tuvo lugar en un stud de caballos de propiedad del presidente Augusto B. Leguía, que estaba situado en jirón Cotabambas. Los personajes que hicieron realidad este sueño fueron ilustres aristócratas de la sociedad limeña, quienes tan sólo unidos por la afición al fútbol, sacrificaron su preciado tiempo para dedicarse a la estructuración del club Sport Alianza, hoy llamado "Alianza Lima".
Al acercarse su 83 aniversario hemos querido hacer una remembranza de su vida institucional a través de las experiencias de dos viejas glorias, Adelfo Magallanes y "Chocolatín" Cornelio Heredia, quienes por esas cosas de la vida hoy, en su vejez, viven tan sólo con la amargura de la frustración y el abandono por parte de los dirigentes actuales, quienes parecen haber querido olvidar que el Alianza es como es porque hubo hombres que supieron sudar la camiseta sin pedir ni un centavo a cambio.
La memoria de Don Adelfo
"Yo nací en 1910 cuando Sport Alianza todavía era un club del montón, Esta apreciación es de acuerdo a las versiones que vertían mis abuelos y amigos de mi papá. Según dicen que después de su fundación hubo una serie de problemas que no permitían que llegara a compenetrarse con el pueblo".
"Sin embargo, Alianza para mí no existía hasta después de 1924, cuando unos amigos me llevaron al estadio para ver jugar al equipo íntimo que en ese momento había sido reforzado por el Progreso, para jugar contra el Belgrano de Montevideo. Fue tan im presionante la manera como jugaron esos negros como Juan Valdivieso, Juan y Miguel Rostaing, José María Lavalle, Neyra, Bulnes, entre otros, que me sentí como embriagado por el fútbol que practicaban. Habían ganado a un equipo grandote que tenía en sus filas a jugadores de primera"
"En 1929, cuatro años después de haberme convertido en hincha acérrimo de los "rodillos negros", tuve la suerte de conocer al "Loco" Quintana, quien en ese momento era entrenador del equipo. Gracias a la amistad que había cultivado con este crack, pude ingresar al Alianza pero sin que para esto medie un contrato o la dación de una propina. ¡Nada, señor! En ese tiempo, el mayor pago era el orgullo de pertenecer al club íntimo"
"Ingresado a la institución me mandaron como suplente del equipo de reservistas. Muchos creerán que era como ir a jugar por los juveniles. Pero qué equivocados están, ya que en ese entonces habían jugadores de primera línea muchos más de lo imaginado. Es por eso que acepté jugar en la reserva de la reserva. Pasado un año me ascendieron a jugar como titular de los reservistas,pero de vez en cuando, me dejaban en la banca. Recién en 1933, después de tres años, el "Loco" Quintana decide mantenerme en el primer equipo ante la lesión del titular Montellanos, que se lesionó de una pierna. Bordeaba los 23 años".
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| Equipo aliancista en el viejo Estadio Nacional, 1933. Fuente: La República. |
"Jugar por el primer equipo de Alianza era cosa de locos. Era increíble cómo los negros, entre ellos también yo, tocaban la pelota. Tuve la oportunidad de alternar con la mata de ese tiempo. Con los mejores jugadores que tres años más tarde, me acompañarían a un viaje por el viejo mundo, en donde dimos cualquier cantidad de baile a escuadras que se creían los mejorcitos del mundo. Me estoy refiriendo a las Olimpiadas de Berlín".
"A mis compañeros de equipo, cuando ingresé al primer cuadro de Alianza, voy a nombrarlos por que creo que con esta mención los estoy homenajeando en el aniversario del club: Juan Valdivieso, Juan Rostaing, Alberto Soria, Julio Quintana, Filomeno García, Domingo García, José María Lavalle, Alberto Montellanos (yo lo reemplacé), Alejandro Villanueva y Demetrio Neyra."
"El más grande premio que haya recibido como jugador fue el haberme nombrado como integrante de la selección nacional que participó en las Olimpiadas de Berlín. Fue una experiencia que nunca voy a olvidar porque en el país de la raza pura, dimos baile a quienes nos dio la gana. Lástima que nos hayamos retirado del evento, porque si seguíamos participando, capaz que ganábamos hasta a los alemanes”.
“En esa época Alianza seguía siendo el mejor equipo del Perú. Tal era el caso que para ir a Berlín designaron para la selección a todos los titulares."
"También habíamos ganado varios campeonatos del torneo que se realizaba. No había equipo que nos pudiera parar. Pero esta alegría duró poco porque en 1938 el desaparecido Sucre nos mandaría a jugar en el "Potao" hasta el 40, cuando subiríamos nuevamente a primera."
"Cumpliendo los 35 años decidí colgar los chimpunes e irme a descansar en casa. Pero los dirigentes me dijeron que tomara las riendas del equipo para dirigirlo por varias temporadas. Acepté no por dinero sino porque me dolía dejar el equipo. Me pagaban 100 soles al mes”.
Durante el tiempo en que estuve dirigiendo el equipo no tuve a hombres geniales así como Chalco Lurita, Félix Castillo, "Patrullero" Gonzales, Emilio Vargas, Teódulo Legario, "Chocolatín" Heredia, entre otros,
"Cuando Alianza pasaba por su mejor época, los dirigentes, sin que medie una causa justa, decidieron botarme del equipo aduciendo desgaste de mi persona. El hombre que decidió mi exclusión del equipo fue Augusto Mulanovich. Desde entonces juré nunca más dirigir un equipo. Sin embargo no podré jamás olvidar a mi Alianza, a pesar del mal pago que me hicieron".
La memoria de “Chocolatín” Heredia
"Vi la luz del mundo en 1920, en la ciudad de Chincha, Durante mis primeros años de existencia nada o casi nada supe del Alianza. Estaba enfrascado en los quehaceres del día y a mataperrear jugando pelota en cualquier pampa de mi pueblo. Cuando sobrepase los 20 años recién me interesé a jugar el fútbol por equipos grandes. Por ahí conseguí enrolarme al cuadro de los bombones, equipo conformado por jugadores de color".
"Años después, cuando cumplía los 26 años, un entrenador español que dirigía el equipo donde jugaba, me dijo que por qué no pretendía un cuadro grande como el Alianza. Yo medio que titubeé al escucharlo, pero me convenció para probarme en un cuadrangular en donde jugaron los Diablos Rojos de Chiclín, el Larco Herrera y otro equipo que no me acuerdo”.
"Finalizado este evento, hubo otro equipo también interesado en mis servicios. Era el Chiclín, quienes me habían ofrecido 1,500 soles para jugar por ellos. Estaba medio indeciso ya que tenía familia que velar."
"Sin embargo llegando a Lima, el presidente del Alianza, el señor Augusto Mulanovich, me mandó a llamar y me convenció para jugar por el Alianza. Después de unas amoldaciones, el profesor Adelfo Magallanes decidió colocarme en el primer equipo. En ese tiempo ganaba 300 soles mensuales".
Apenas transcurrido un año fui convocado a la selección nacional para jugar en el Sudamericano de Guayaquil. En esta selección estuve acompañado por la mayoría de las glorias del fútbol de ese tiempo, figurando entre ellos Félix Castillo, Emilio Vargas, el "Patrullero" Gonzales, "Vides Mosquera", entre otros.
"En toda mi vida deportiva hubo una serie de anécdotas recuerdos y pero el que más perdura es aquel 9 a 1 que le dimos a la "U" en junio de 1949. Ganamos a nuestros clásicos rivales con su famoso "Lolo", "Toto" Terry, Gasco, entre otros. Fue una tarde memorable".
"Otro de los partidos importantes es aquel jugado con el Tabaco un año después en donde definimos el título", señaló don Cornelio.
"Los años fueron pasando y Alianza seguía encumbrándose en el ámbito deportivo nacional. Cada fin de semana era un verdadero loquerio en los estadios. Era increíble cómo los hinchas nos seguían. Lo que más atención concertaba eran los encuentros con la "U" y el Sucre, un equipo que durante su permanencia en primera nos hizo pasar malos ratos."
"Alianza me pago muy mal cuando entraba a la edad de la decadencia. Jugaba todavía bien pero ya los años comenzaban a pesarme los pies, Este mal momento sucedió cuando me acerqué a la ventanilla para cobrar mi sueldo, en donde recibí la ingrata noticia de que había sido separado del club. Era el año 1959"
"Sin embargo, gracias a la gestión de Souza Ferreyra pude jugar dos años más, pero lo hice en el Ciclista Lima. Estando en dicha institución, me enteré que Alianza había pagado a mi nuevo equipo 10,000 soles para que me hiciera jugar todos los partidos y olvidarme de casa que me habían ofrecido. Han pasado los años y, para decir verdad, no puedo olvidarme de la promesa que me hicieron cuando estaba en mi apogeo. Ojalá recapaciten los nuevos dirigentes y hagan algo no sólo por mí sino por muchas de las ex glorias que vienen pasando momentos críticos”
*Egoavil, Jorge L. (14 de febrero de 1984). Adelfo Magallanes y Cornelio Heredia nos cuentan su historia. Alianza: Alma y pasión. La República, pp. 26-27.



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